Pablo Solón
En marzo de 2025 el oro superópor primera vez en la historia los 3.000 dólares por onza troy. Muchos gobiernos y empresas buscan refugio en el oroante la guerra comercial y las disputas geopolíticas desatadas por Trump. La demanda de oro crece en todo el mundo, menos en unos municipios y territorios indígenas de la Amazonía boliviana que están decididos a ponerle freno al avance de la minería del oro para preservar su producción agroecológica, sus emprendimientos ecoturísticos, y sus sistemas de vida.
La fiebre del oro
En Bolivia existen mas de mil trescientas cooperativas del oro asentadasabrumadoramente en los ríos de la Amazonía. La mayoría de estas cooperativas mineras operan de manera ilegal y se concentran sobre todo en los municipios de Apolo, Teoponte, Tipuani, Mapiri y Guanay próximos a los municipios agroecológicos de Alto Beni y Palos Blancos.
Bolivia está entre los principales importadores de mercurio del mundo. Este elemento químico se utiliza para separar y concentrar el oro que se encuentra enríos de la Amazonía. Una vez que el mercurio se libera, ciertas bacterias lo transforman en su versión orgánica más tóxica:el metilmercurio que ingresaala cadena alimentaria de plantas, peces, aves, animales y seres humanos. Un estudio reciente indica que los pueblos indígenas EsseEjjas, Tsimanes y Mosetenes, que están aguas abajo de las explotaciones mineras del oro,tienen hasta siete veces más mercurio de lo que considera aceptable por la Organización Mundial de la Salud. La exposición al mercurio tiene el potencial de causar daños irreversibles en el desarrollo infantil, y los sistemas nervioso, digestivo, renal y cardiovascular de los adultos.
Pero la fiebre que provoca la explotación del oro va mucho mas allá del mercurio. Allí donde operan las cooperativas mineras se remueven miles de toneladas de tierra y roca deforestando y alterando los meandros de los ríos que agravan las inundaciones que afectan a las propias poblaciones mineras. A esto se suman los avasallamientos a territorios indígenas y áreas protegidas,las condiciones infrahumanas de trabajo en la minería del oro y la proliferación de la prostitución, el alcoholismo, las drogas, la violencia y los conflictos.
Los que verdaderamente se benefician de la actividad minera son unos pocos inversionistas colombianos, chinos, rusos y bolivianos que proveen de maquinaria y capital a las cooperativas a cambio de la entrega de su producción. El Estado boliviano apenas recibe el 2,5% del valor de todas las exportaciones de oro. Sin embargo, todos los gobiernos son bastante permisivos frente a los cooperativistas mineros por su capacidad de movilización y la masa electoral que representan.
La muralla agroecológica
La producción agroecológica en los municipios de Alto Beni y Palos Blancos tiene sus raíces en la central de cooperativas El Ceibo que se fundó en 1977 para producir cacao orgánico. Las cooperativas formadas por campesinos migrantes de tierras altas exportaron por primera vez cacao con certificación orgánica a los Estados Unidos en 1987. En la actualidad,El Ceibo cuenta con 49 cooperativas, 1.300 socios agricultores, una planta de procesamiento de cacao y chocolates en la ciudad de El Alto, y exporta el 40% de su producción con certificación orgánica a diferentes países.
El cacao se cultiva en pequeñas parcelas de 3 o 4 hectáreas sin el uso de agroquímicos u organismos genéticamente modificados.Los agricultores recolectan el cacao y lo ponen a secar al sol mientras producen compost con los restos para aumentar el rendimiento del suelo. Con los años,ambos municipios han incursionado en sistemasagroforestales de producción de cítricos, papaya, banano, copoazú,maracuyá y otros productos.
Los dos municipios están separados por el rio Alto Beni y por su territorio pasan varios cursos de agua que dan vida a su producción agroecológica. Sin embargo, durante la última década casi todos estos ríos han sido solicitados para explotaciones de oro a la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) de Bolivia.Como se puede apreciar en el siguiente mapa del municipio de Alto Beni no hay un pedazo de río que no esté cuadriculado y en trámite de adjudicación minera.
Solicitudes de derechos mineros en el municipio de Alto Beni
Elaboración propia por la Fundación Solón en base a datos de la AJAM 2022
Municipios libres de minería
Desde 2017,varias organizaciones de la región, incluido El Ceibo, emitieron pronunciamientos contra la explotación aurífera en ambos municipios. A principios de 2021 la Organización del Pueblo Indígena Mosetén (OPIM), que tiene gran parte de su territorio en el municipio de Palos Blancos, rechazó rotundamente 17 trámites mineros por los que pretendían concesionarse 848 cuadrículas dentro de su territorio.También en 2021, ambos municipios aprobaron leyes de declaratoria de municipios agroecológicos libres de actividad y contaminación minera. La aprobación de estas leyes municipales afirmó la determinación agroecológica y no minera de Palos Blancos y Alto Beni, pero no puso fin a los avasallamientos de cooperativistas mineros ni a las solicitudes de trámites ante la AJAM.
En junio de 2023, la Defensoría del Pueblo interpuso una acción legal ante el juzgado de Palos Blancos para revertir una resolución de la AJAM que autorizaba realizar una consulta para la otorgación de un derecho minero. El juez dejó sin efecto la resolución de la AJAM y exhortó a los municipios de Alto Beni y Palos Blancos a hacer conocer a la AJAM “las áreas geográficas superficiales libres de explotación minera para su restricción”.
En 2024 ambos municipios consiguieron una ley de Asamblea Legislativa Departamental de La Paz que refrendaba su vocación agroecológica libre de minería, y procedieron a entregar los planos de sus municipios para que la AJAM restrinja toda solicitud minera.
Ese mismo año, la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, encabezada porDavid Choquehuanca, interpuso ante el Tribunal Constitucional Plurinacional(TCP) un conflicto de competencias contra la ley municipal de Alto Beni con el argumento de que la regulación de los derechos mineros es una “competencia exclusiva” del gobierno nacional y no así del municipio.Esta acción legal fue un balde de agua fría para las organizaciones agroecológicas. Mas del 80% de la población de ambos municipios había votado por el MAS y su vicepresidente Choquehuanca en las elecciones nacionales de 2020.
Las organizaciones y autoridades de ambos municipios viajaron varias veces a La Paz para explicar al vicepresidente y sus técnicos que ellos no querían arrebatar ninguna competencia al gobierno nacional, que en sus municipios no había actividad minera, y que de existir minería aurífera perderían su condición de municipios agroecológicos. Para comprobar esta realidad, invitaron a Alto Beni al vicepresidente y a autoridades de la AJAM. En agosto de 2024 frente ala presencia imponente de trescientos representantes de organizaciones agroecológicas campesinas, indígenas y de mujeres de los municipios de Alto Beni y Palos Blancos, el vicepresidente y las autoridades de gobierno se tuvieron que poner la camiseta verde de los municipios libres de minería.
El director departamental de la AJAM firmó un acta en la que suspendía todo trámite de derecho minero en ambos municipios, pero días después aclaró que dicha suspensión era sólo temporal hasta que el TCP revisará la resolución del juzgado de Palos Blancos y se conociera el resultado del conflicto de competencias planteado por la vicepresidencia contra el municipio de Alto Beni.
Después de una complementación de forma a la ley municipal de Alto Beni, la vicepresidencia retiró por fin el conflicto de competencias en diciembre de 2024. Casi al mismo tiempo se hizo pública la sentencia del TCP que mantenía en firme lo determinado por el juez de Palos Blancos y ampliaba su falló señalando que la actividad minera vulnera no sólo los derechos de las personas sino también los derechos del río Beni.
Con estas dos determinaciones judiciales, ahora las organizaciones de Alto Beni y Palos Blancos exigen a la AJAM la suspensión permanente en la otorgación de derechos mineros en ambos municipios. Así mismo, han presentado un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa Nacional para que se garantice su vocación agroecológica y se amplíeesta protección a otros “municipios y territorios indígenas originarios y campesinos con vocación ecoturística y productiva agroecológica”.
Territorios libres
La resistencia contra el avance de la minería del oro no sólo se ha dado a nivellegal y judicial. En muchas ocasiones las organizaciones campesinas e indígenas se han movilizado para expulsar a empresas mineras que se estaban asentando en sus territorios.
Desde la realización en la Amazonía boliviana del XI Foro Social Panamazónico en junio de 2024, el ejemplo de estos municipios y organizaciones agroecológicas se ha ido extendido a otras regiones. En febrero de 2025 se realizó el “Primer encuentro de municipios y territorios indígenas agroecológicos y ecoturísticos” que sumó a los municipios de Rurrenabaque y San Buenaventura e incorporó de manera protagónica a territorios indígenas del norte de La Paz.
El Consejo Regional TsimaneMosetén del área protegida del Pilón Lajas rechaza la “consulta previa” que realizan las cooperativas mineras con autorización de la AJAM porque sólo buscael aval a través de algunas dádivas, y no toma en cuenta a todas las comunidades indígenas que son afectadaspor la actividad minera. En esa medida, un territorio indígena que se ha declarado libre de minería debe ser respetado en toda su integridad y no fraccionado a través de consultas amañadas.
El concepto de territorios libres ha ido cobrando cada vez más profundidad y fuerza. Así lo muestrael ejemplo del Yasuní donde la mayoría del pueblo ecuatoriano votó para dejar el petróleo bajo el suelo. La lucha por territorios libres de extractivismo es la lucha por la autodeterminación desde abajo frente a gobiernoscada vez más capturados por lógicas de poder ecocidas.
La experiencia de Alto Beni y Palos Blancos muestra que es posible frenar el extractivismo del oro fortaleciendo y expandiendo las alternativas agroecológicas, sostenibles y democráticas que se construyen desde lo local.