Willy Claure celebra 50 años de música y reafirma que la cueca es el alma de Bolivia
Iván Ramos - Periodismo que Cuenta
La cueca boliviana tiene identidad y defensores incansables. Uno de ellos es el reconocido músico y compositor boliviano Willy Claure, quien llegó a Sucre para celebrar sus 50 años de trayectoria artística y compartir una reflexión sobre el presente y el futuro de uno de los géneros más representativos del país.
En el periodismo Que Cuenta, Claure aseguró que la historia reciente de la cueca cambió de manera significativa en 2015, cuando una ley nacional la declaró patrimonio cultural de los bolivianos y estableció el primer domingo de octubre como su día de celebración. Para el artista, ese reconocimiento marcó un antes y un después porque otorgó a la cueca una identidad oficial y abrió nuevas posibilidades para su preservación y difusión.
Sin embargo, considera que aún quedan tareas pendientes. Entre ellas, impulsar el reconocimiento de las distintas expresiones de la cueca chuquisaqueña como patrimonio nacional. Recordó que no existe una sola cueca en Chuquisaca, sino diversas variantes que se desarrollaron en regiones como Yotala, Camargo y el Chaco chuquisaqueño, cada una con características propias que forman parte de la riqueza cultural boliviana.
Claure también reivindicó la importancia histórica de Chuquisaca en la construcción de este género musical. Destacó la figura de Simeón Roncal, a quien considera el padre de la cueca boliviana, así como el aporte de otros compositores que contribuyeron a consolidar un repertorio que hoy forma parte de la identidad nacional.
Más allá de los escenarios, el músico relató una iniciativa singular desarrollada en su barrio de Guadalupe, en Sacaba. Allí impulsó una norma municipal para que las calles llevaran nombres de ritmos bolivianos como cueca, taquirari, morenada, llamerada, carnaval o bailecito. La propuesta nació de la necesidad de ordenar la nomenclatura urbana, pero terminó convirtiéndose en un homenaje permanente a la diversidad musical del país.
La celebración de sus cinco décadas de carrera artística se desarrolla a través de una gira nacional de seis conciertos. El recorrido comenzó en Cochabamba y continuará por Sucre, Santa Cruz, Oruro, La Paz y El Alto. En esta propuesta comparte escenario con la cantante Esther Marisol y la agrupación de rock boliviano Octavia, artistas con quienes mantiene una estrecha relación musical.
El concierto reúne principalmente composiciones de su autoría, aunque también incluye obras que considera imprescindibles en su repertorio, entre ellas canciones de la destacada escritora y compositora chuquisaqueña Matilde Casazola.
Claure expresó una profunda admiración por la artista, a quien definió como una de las figuras más valiosas de la cultura boliviana y recordó que impulsó la entrega de la máxima distinción nacional, el Cóndor de los Andes, en reconocimiento a su trayectoria.
A lo largo de la entrevista, el músico insistió en un mensaje dirigido especialmente a las nuevas generaciones. Reconoció que internet permite acceder a todo tipo de expresiones musicales, pero pidió que los jóvenes nunca dejen de escuchar la música boliviana.
“Tenemos maravillas”, afirmó, al destacar la riqueza de géneros como la cueca, el bailecito, el taquirari, la morenada y muchas otras expresiones que reflejan la diversidad cultural del país.
Para Willy Claure, la cueca sigue siendo mucho más que un ritmo. Es una forma de encuentro, integración y pertenencia. Una danza que une regiones, generaciones y sentimientos, y que, después de medio siglo de trabajo artístico, continúa siendo la principal inspiración de uno de sus más apasionados promotores.

