Opinion

EEUU - SNOWDEN - A.L.
Punto de Re-flexión
Omar Qamasa Guzman Boutier
Viernes, 5 Julio, 2013 - 16:17

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La prohibición de cuatro países de Europa, para que el avión presidencial de Bolivia, cruzara por el espacio aéreo de esos país, en su retorno hacia Bolivia, luego de una reunión cumbre de países productores de gas celebrada en Moscú -la capital rusa- no solamente ha provocado un revuelo diplomático internacional, sino que ha activado a la región suramericana toda. Este impacto externo del hecho es más importante, que el impacto interno, a pesar del activismo llevado al extremo, del partido de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS). Así, las cosas revelan que, en primera instancia, estuvo la región toda, en entredicho.

Aunque para los Estados Unidos (EEUU) las denuncias presentadas por el ex-agente de la CIA, Edward Snowden, respecto a la espía norteamericana a escala global, fueron una verdadera molestia, puede decirse que en este incidente, el caso Snowden pasó a un segundo nivel de importancia. Recordemos que el ex-agente de la inteligencia norteamericana es requerido por el gobierno de su país y se encuentra en el aeropuerto de Moscú, en el área de tránsito y recordemos también que al menos tres países suramericanos (Ecuador, Venezuela y Bolivia) no han descartado estudiar la posibilidad de otorgarle asilo, en caso que lo solicitara. Sin embargo de ello, en el caso concreto de la prohibición de Francia, Italia, Portugal y Espana para que el avión presidencial boliviana cruzara por el espacio aéreo de esos países, actuaron otras motivaciones, mucho más importantes que una persecución policial a un ex-agente.

Visto desde EEUU, nuestra región es un espacio vulnerable que pronto, debería caer nuevamente bajo su influencia. Que algunos de estos países tengan el atrevimiento de abrir la posibilidad de otorgar asilo a quien denunciara la práctica insana del imperio, por tanto, representa algo incomprensible para la mentalidad norteamericana. El pretexto para amedrentar a toda la región, por no seguir los dictados norteamericanos partían, pues, del rumor difundido (sí, es cierto, de un simple rumor), que señalaba que Snowden se encontraba en el avión de la presidencia de Bolivia, que partió de Moscú. Al unísono, los gobiernos de aquellos cuatro países europeos, simultáneamente asumieron la misma decisión. Lo hicieron sin que los presidentes de esos países se hubieran reunido, sino a solo pedido de EEUU.

Conviene recordar que, después de Grecia, los países que en peor situación económica se encuentran en el viejo continente, son precisamente Espana, Portugal, Italia y Francia. Las posibilidades de presión sobre ellos, por parte de EEUU, son en consecuencias amplias. Con todo, también importa el hecho que estos cuatro países forman parte de la OTAN; aquella organización de defensa europea, que no es sino una creación norteamericana. Importa, porque se asume a la OTAN y a los países que la integran, como aliados de EEUU. Aliados, con capacidad soberana de definición de sus acciones, esperaría la ciudadanía de aquellos países. Pero, con la obsecuente y ciega obediencia al pedido norteamericana, los gobiernos de estos cuatro países han mostrado ante la opinión pública mundial, que transitan de la categoría de aliados a la categoría de peones políticos. La crisis económica que vive Europa en general, a no dudar está debilitando la capacidad de autonomía de sus estructuras estatales y este hecho es, en ese sentido, expresivo de ello.

En contraste de ello, en la región la bravuconada norteamericana y el seguidismo cipayo de los gobernantes españoles, portugueses, italianos y franceses, no ha producido temor ni quietismo prudente de los gobiernos. Al contrario, el hecho ha sido interpretado como una agresión a toda la región y una señal de prepotencia norteamericana. La convocatoria inmediata, para una reunión de presidentes del área, en la ciudad de Cochabamba (Bolivia) para repudiar el hecho y exigir un desagravio de los mencionados países, es una respuesta que probablemente no se esperaban EEUU y los cuatro países que le sirvieron en esta oportunidad de peones. No lo es, porque compacta la unidad suramericana y pone en situación muy incómoda a gobiernos de la región que abiertamente simpatizan con el imperio y la OTAN, como al gobierno de Juan Manuel Santos de Colombia.

Las cosas no podían haberse complicado más, para EEUU y los países europeos, porque se ha creado un cuadro diplomático complicado. La complejidad de este cuadro, por ahora, pues, favorece a la región en contra del imperio, los países peón en Europa y losinsiders políticos en nuestros países. Si el nerviosismo norteamericano al haber sido puesto al descubierto, por uno de sus ex-agentes de inteligencia, como el principal gobierno violador del derecho a la privacidad ya era notorio, con el incidente ello ha empeorado. No únicamente debido a que ha arrastrado al lodo a cuatro “aliados” (es decir, peones) de Europa, sino porque ahora han sido ubicados en el escenario de la diplomacia mundial, es decir, a exposición de la opinión pública del mundo. Las posibilidades inmediatas de revertir esta negativa situación son casi nulas, precisamente debido a la unidad de la región nuestra. Por tanto, lo que se representa es una derrota política internacional que, seguramente, también traerá costos para la diplomacia. Así la situación, potencias tales como Rusia y China (rivales directos de EEUU, en la disputa por la hegemonía en el planeta) no pueden sino observar de palco y frotarse las manos.

El incidente, al interior del país, ha servido para prestar un tubo de oxígeno al gobierno. Recordemos que el pasado sábado 29 de junio, en declaraciones ampliatorias ante el Fiscal, el ex-funcionario del ministerio de Gobierno, Boris Villegas, había hecho revelaciones llamativas. Villegas, preso junto a otros funcionarios de ese ministerio y acusados de formar parte de una red de extorsión, en esas declaraciones había comprometido la participación del ex-ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, en aquellos hechos. Pues bien, el incidente en Europa, opacó la denuncia de Villegas, hasta secundarizarla como hecho noticioso.

Este beneficio indirecto del incidente en Europa, del cual gozó el MAS, por supuesto tiene mayor importancia que el activismo de la militancia masista. En este activismo participaron todos: militantes, “movimientos sociales” (o sea organizaciones sindicales, como los campesinos y los colonizadores, obsecuentes seguidores del gobierno), grupos de interés que se han beneficiado con las dádivas del gobierno, como los cooperativistas mineros y claro, los infaltables empleados públicos. En el delirio de la indignidad fingida, a algunos se les ocurrió decir que en Europa habían secuestrado a un presidente “indígena”.