SANTA CRUZ
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Un camino aprobado en Concepción amenaza árboles de cusi que sostienen el trabajo de mujeres indígenas

Sede de la Asociación Integral de Mujeres de Palmarito de la Frontera “Buscando Nuevos Horizontes”, donde mujeres indígenas desarrollan desde hace más de una década iniciativas de aprovechamiento sostenible del bosque chiquitano.

La Región

Un camino que atravesará la zona urbana de Palmarito de la Frontera — una comunidad indígena chiquitana situada a 70 kilómetros de Concepción en Santa Cruz— amenaza árboles de cusi que no solo brindan sustento a mujeres de tercera edad, sino que forman parte del bosque seco chiquitano.

Palmarito pertenece al territorio indígena Monte Verde y alberga a unas 170 familias. Por testimonios de personas del lugar que se contactaron con La Región y pidieron reserva en su identidad por temor a represalias, se conoce que hace tres años, aproximadamente, la comunidad aprobó el alquiler de potreros a menonitas, quienes promovieron la apertura de dicha vía para sus maquinarias.

Tal desmonte afecta parte de un área que fue delimitada para conservar el bosque y como zona de aprovechamiento sostenible de la Asociación Integral de Mujeres de Palmarito de la Frontera “Buscando Nuevos Horizontes”, quienes desde hace 14 años extraen aceites de cusi, motacú, pesoé y otros frutos silvestres, para elaborar productos de belleza o vender los óleos que tienen muchas propiedades medicinales. Mediante técnicas ancestrales, ellas cuidan los árboles que les brindan sustento a sus familias.

Un conflicto en puertas

Mujer indígena de la comunidad chiquitana Palmarito de la Frontera durante el proceso artesanal de extracción de aceite de cusi, una actividad que sostiene la economía de familias del territorio y depende de la conservación del bosque. Foto referencial: Archivo de La Región

Aunque la comunidad aprobó la apertura del camino, las afectadas —la mayoría de la tercera edad— lamentan que no se piense en ellas, justo en el momento en que cerraron un contrato para proveer aceite de cusi a una empresa cochabambina, con regularidad.

Ahora, para poder cumplirlo y de ejecutarse la obra civil, tendrán que ingresar mucho más adentro del bosque; situación que, por su edad, es un riesgo y les demanda mayor esfuerzo.

En tanto, la fuente que se contactó con La Región, explicó que los menonitas tienen otras opciones para transportar su maquinaria y que el empeño por atravesar la zona urbana es para ahorrar combustible.

Al cierre de este reporte, las afectadas decidieron apelar a la última esperanza que les queda para salvar su bosque y su fuente de sustento: el Concejo Municipal de Concepción, para que pueda frenar la obra y ellas demostrar con estudios científicos que se trata de un lugar de alta importancia ecológica. De no conseguir su objetivo, esta semana empezarían las obras.