SANTA CRUZ
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Serranía del Sunsas: el área protegida creada en 2025 ya enfrenta una apertura de camino bajo investigación

Una imagen con dron de la cima del área protegida. Gentileza PEW

LA REGIÓN

Rocío Lloret Céspedes

Hace dos años se inició una cruzada para contarle a comunidades indígenas de San Matías , en Santa Cruz, la importancia de declarar a la Serranía del Sunsas área protegida municipal. Los argumentos científicos eran contundentes: nacientes de agua dulce, presencia de —al menos— 547 especies de aves (el 37 % del total de especies de aves de Bolivia), y una ubicación perfecta para formar un corredor ecológico entre el Pantanal boliviano —un humedal de importancias internacional— y el bosque seco chiquitano. 

Al principio hubo discusiones sobre si se debía o no declarar área protegida a estas 86.509 hectáreas situadas en una serranía de 1.250 msnm, a 75 kilómetros al noreste de Roboré. Finalmente, a finales de 2025 se promulgó la ley municipal de creación.

Mauricio Morales, de CERAI, la Fundación que dio el apoyo técnico a esta iniciativa de conservación, explica que la Serranía de Sunsas no solamente abastece de agua a comunidades de San Matías, sino también a las de Roboré y de El Carmen Rivero Tórrez. “Además, forma un corredor biológico que une a tres áreas protegidas: el ANMI (Área Natural de Manejo Integrado) San Matías, la Reserva del Valle de Tucabaca y el área protegida de Paquió”.

Sunsas es una fuente de agua dulce que abastece a tres municipios chiquitanos. Foto: gentileza CERAI.

Las amenazas a una fortaleza biodiversa

Toda esa riqueza natural, sin embargo, se ha visto amenazada desde mucho antes de la creación del área por factores como: incendios forestales, asentamientos irregulares de comunidades campesinas conocidas en Bolivia como “interculturales”, o la minería. 

No hace mucho, entre junio y noviembre pasado, un desmonte de aproximadamente 50 kilómetros, alcanzó al área protegida. Se trata de la apertura de un camino que tiene una extensión total de 60.6 kilómetros, de los cuales, casi 50 kilómetros están dentro de la Serranía de Sunsas, según un documento oficial al que tuvo acceso La Región.

Esta situación llevó a que en enero de este año, Cerai, funcionarios municipales matieños y caciques de comunidades indígenas se reunieran para indagar al respecto. “Es posible que se estén habilitando caminos antiguos. Que sean caminos madereros o es posible que sean ingresos de comunidades campesinas de interculturales”, dice Mauricio Morales. La razón para que se presuma de caminos madereros es que el área protegida está en una zona de aprovechamiento forestal donde hay dos compañías industriales.

Para establecer la autoría y saber si aquello fue legal o no, el municipio de San Matías, principalmente, y la Dirección de Conservación de Patrimonio Natural (Dicopan) de la Gobernación de Santa Cruz están al tanto, según el responsable de CERAI. Estas instancias deberán ver con la ABT (Autoridad de Bosques y Tierras), así como el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) qué pasó en aquella senda.

El desmonte se advierte en color rosado. En los alrededores, Tucabaca y el ANMI San Matias. Fuente: producción propia.

Con apoyo chiquitano

“Como comunarios, estamos conscientes de que las áreas protegidas favorecen en todo sentido a nuestras comunidades y a la región”, aseguró en su momento Santiago Salvatierra, cacique de Tierra y Territorio de la Central Indígena Reivindicativa de la Provincia Ángel Sandóval (Cirpas), representante de Santo Corazón. Esta última, junto a San Fernando, Pozones, Bahía Negra y Beya Boca, conformaron el comité impulsor de Sunsas para establecer una gobernanza y fortalecer la conservación.

Actualmente, el área cuenta con un plan de manejo, que establece las bases administrativas, y un plan estratégico financiero, que busca garantizar la sostenibilidad económica a largo plazo. “Como CERAI, actualmente estamos en coordinación con el Gobierno Municipal de San Matías para iniciar el primer año de gestión justamente. Luego se va a consolidar el equipo técnico básico, que implica contratar a un responsable del área y guardaparques, que tienen que ser de la misma zona”, explica Morales.

Durante dos años se recorrió comunidades para brindar información sobre la riquezaza biodiversa de Sunsas. Foto: gentileza CERAI

Mucho por estudiar

Si bien la creación del área protegida municipal Serranía de Sunsas es también fruto de campañas de monitoreo realizadas por el Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado; aún resta mucho por descubrir en cuanto a flora y fauna. En tales incursiones científicas se registró 176 especies de aves, las cuales son bioindicadores de la salud y calidad de los ecosistemas.

De ahí la necesidad de conservar este espacio, precisamente por la alta presión territorial de la zona, la deforestación, la degradación del bosque, la fragmentación ecológica y, por sobre todo, la vulnerabilidad frente al cambio climático.

La Pava mutún (Crax fasciolata) es solo una de las más de cien especies de aves registradas. Foto: Daniel Alarcón