Eduardo Gudynas sobre el Gobierno de Paz: “En vez de explorar otras opciones productivas, se lanza por más minería”
AGENCIA DE NOTICIAS AMBIENTALES
Jimena Mercado
A ocho meses del Gobierno de Rodrigo Paz, Eduardo Gudynas, especializado en medioambiente y alternativas al desarrollo, afirma que la actual administración, en lugar de explorar otras opciones productivas que no sean extractivas, se lanza por más minería, donde el litio ocupa un sitio predominante, y ni piensa en una transición energética que se aparte de la última frontera de los hidrocarburos, en un contexto adverso.
“En vez de explorar otras opciones productivas que no dependen de hidrocarburos o de la minería, se lanza a intentar hacer más minería y el flanco disponible en este momento es el litio, entonces hay un fuerte discurso y medidas para renovar los extractivismos”, advierte el experto en entrevista con ANA.
Gudynas señala que el Gobierno apuesta como la última frontera sospechada o existente, por los hidrocarburos; es decir, combustibles fósiles, que pueden estar asociados a áreas protegidas o territorios bajo control de pueblos originarios. “Se lanza a esa última frontera, esos últimos restos que pueden estar dentro de un parque nacional o dentro de un territorio indígena. Por lo tanto, es una situación como vos ves muy paradojal”, menciona.
Cuando Gudynas habla de los extractivismos, se refiere a todas aquellas actividades que dependen de la extracción masiva de recursos naturales para exportarlos. El experto internacional define el extractivismo como un tipo particular de apropiación de recursos naturales que se caracteriza por tres elementos centrales simultáneos: la extracción en grandes volúmenes o alta intensidad, un procesamiento nulo o mínimo, y un destino donde la mitad o más de los recursos se exportan hacia los mercados globales como materias primas o commodities.
En esa línea lanza la pregunta: ¿Hay elementos nuevos o es una repetición de elementos viejos lo que ocurre en Bolivia? e inmediatamente afirma que, en la administración de Paz, hay persistencia de algunos componentes ya conocidos, que tienen una larga historia en el país y que en sus formulaciones más recientes se remontan a las administraciones del Movimiento al Socialismo, del MAS, tanto en el gobierno de Evo Morales, como en el de Luis Arce.
“Acá hay una paradoja porque el discurso de Paz era: vamos a ser distintos y vamos a romper con la herencia y los modos de actuar de los anteriores gobiernos, pero a la vez en este rubro que es clave en la economía boliviana y en la vida de los bolivianos en los territorios, siguen siendo tan extractivistas como las presidencias pasadas”, afirma.
El experto y conceptualizador de los extractivismos también identifica diferencias entre el actual gobierno y el del MAS, y es que “el boom del petróleo y del gas natural se acabó, por lo que, Bolivia tendría que estar administrando la salida de esos recursos naturales, debido a que el recurso se está extinguiendo, se está acabando, o bien la explotación o acceso a nuevos yacimientos por ahora es económicamente inviable o no ocurre”.
“Con las cooperativas pasó lo peor que tenía que ocurrir”

Minería y metales
En cuanto a las cooperativas mineras y su asociación y articulación estrecha con intereses y mecanismos del Gobierno, como suministradoras de oro para el Estado, por ejemplo, es una herencia del MAS.
“El anterior Gobierno, en el caso de la normativa minera que ya tiene más de 10 años, no lo aplicó para las cooperativas, con lo cual generó este enorme problema, adquirió tal poder (este sector) que ahora influye y condiciona sobre la administración de Paz que estarían las antípodas ideológicas. A su vez, ese vínculo también demuestra el débil arraigo que tiene el actual Gobierno, porque no puede ordenar este sector y se tiene que acoplar a él”, afirma.
En esa línea sostiene que en “el caso de las cooperativas mineras ha sucedido todo lo malo que puede ocurrir”; desde los incumplimientos de la normativa existentes, donde el Estado ha sido incapaz de aplicarla, monitorearla y sancionar a quienes incumplen normas sanitarias, laborales y ambientales y de acceso a la tierra, a los yacimientos.
“Por lo tanto, al acumularse esas situaciones queda explícita la debilidad estatal. También es una manifestación de una enorme fragilidad política, porque salvo algunas voces aisladas de legisladores y miembros de distintos partidos políticos, el embate de las cooperativas mineras nunca recibió una sanción política y de la ciudadanía, se las ha terminado tolerando”, cuestiona.
Sin embargo, precisa también, que en alguna circunstancia puede ser que sea entendible, que muchas personas sumidas en la pobreza extrema, en la desesperación por no acceder a un ingreso mínimo, no tener recursos de vida, decidan ir a dedicarse a la minería de oro, por ejemplo, en la Amazonía.
“Pero que eso sea comprensible por la pobreza y la marginación, no hace que sea tolerable y justificable, sino que debe ponerse el ojo en el Estado, de por qué las funciones básicas del Estado no aseguran un nivel de vida mínimo para evitar generar todo ese conjunto de potenciales mineros que invaden hasta el último rincón del norte del país”, observa el estudioso.
Lo que está ocurriendo con la minería en general, bajo el título de informal, en análisis de Gudynas, y en particular con las cooperativas que hacen minería ilegal, que suman decenas de miles, es una demostración dramática y triste del colapso de la política tradicional del Estado y también de la ciudadanía en evitarlo.
Del agronegocio al poder político

Guías y diarios de viaje
Gudynas advierte que en el tema agrícola y ganadero también ocurren extractivismos y en el caso de Bolivia el ejemplo más claro es el de la soya y la expansión de estos monocultivos, en muchos casos asociada a la expansión ganadera.
“Dicho esto, se mantienen todos sus extractivismos, donde los estilos en sus aspectos generales son similares a los de las administraciones anteriores, pero de nuevo dentro de esa tendencia hay matices y diferencias. A mi modo de ver, en los gobiernos del MAS había una asociación de hecho entre las decisiones gubernamentales con las estrategias de los grandes intereses del agronegocio.
No sólo había una asociación y una vinculación de hecho para la gestión de recursos —observa el investigador — sino también acceso a la tierra, el control sobre los recursos forestales. “Una de las últimas crisis de incendios en Bolivia que fue muy grave, en el Gobierno de Luis Arce, Evo Morales rechazó la pausa ambiental decretada por Arce para enfrentar los incendios, diciendo que el chaqueo era necesario para la vida de los que estaban en el campo, en las zonas rurales.
El también investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB) señala que, tras las declaraciones de Morales, fueron bienvenidas por los pequeños agricultores, pero también por los grandes intereses del agronegocio. “Hay una asociación de hecho donde mutuamente se toleraban y se necesitaban”, cita.
En análisis de Gudynas, quien se encuentra en Bolivia presentando algunos libros, bajo el Gobierno de Paz hay sectores del agronegocio que decidieron pasar a la gestión de ese sector sin la necesidad de establecer negociaciones con los actores que vienen de la política de los partidos políticos.
“Este paso del empresariado extractivista directamente al Gobierno ha ocurrido en otros países. Los casos más claros han sucedido, por ejemplo, en las nuevas administraciones de la derecha en Chile y en Bolivia, donde hay personas vinculadas a los sectores, por ejemplo, o mineros o del agronegocio que directamente actúan o tienen posiciones dentro de los gobiernos”, sostiene.
En esa línea afirma que, los actores vinculados a sectores con poder económico y por lo tanto político, en lugar de establecer acuerdos con los actores políticos partidarios más evidentes, esos que uno ve en la televisión, que hacen la campaña política, que juntan los votos, deciden ellos mismos pasar a ese primer plano para tener un control más directo de lo que sucede, para asegurar así sus negocios.
“Ahora, esos negocios están vinculados a los mercados externos, por lo tanto, a la vez son muy frágiles y dependen de los vaivenes internacionales (…). Con la guerra en Medio Oriente, el bloqueo del Estrecho de Hormuz, los precios internacionales de referencia a los combustibles se están multiplicando, el precio y la disposición de fertilizantes ocurre lo mismo y por lo tanto eso impacta en las posibilidades, por ejemplo: de un paquete de extractivismos agropecuarios que usen mucha maquinaria y muchos agroquímicos, porque ese balance cada vez es más caro”, observa.
Autor de varios estudios a nivel regional, afirma que las paradojas del agronegocio no solo tienen que ver con los “brutales impactos ambientales por el uso intensivo de los recursos naturales, la contaminación del suelo y del agua, el deterioro de la fertilidad de los suelos también”, sino también porque a la vez cada vez es frágil desde el punto de vista económico porque tiene dependencia con los mercados externos y de los insumos externos.
El destacado investigador uruguayo Eduardo Gudynas estará presente en la 30ª Feria Internacional del Libro (FIL) de La Paz, que se realizará del 29 de julio al 9 de agosto de 2026 en el Campo Ferial Chuquiago Marka. Figura entre los escritores e investigadores internacionales que participará en diversas presentaciones y conversatorios sobre modelos extractivistas y medioambiente.

