Pareja de ancianos que está a punto de perder su casa sobrevive de la limosna
Isidro Durán, de 85 años, pide limosna todas las mañanas en la Ceja de El Alto. Sobrevive gracias a la generosidad de las personas que pasan por el lugar, quienes le entregan algunas monedas. Con unos 40 bolivianos al día, a veces menos, sostiene a su esposa de 82 años.
La situación se complica por un conflicto legal que amenaza su vivienda en la zona Villa Alemania de El Alto. Tras vivir 40 años en un terreno que compraron, los supuestos herederos exigen que desaloje la propiedad tras obtener un fallo judicial favorable.
“Él vive de la mendicidad, en la calle, en la Ceja pide limosna”, relató Víctor Villca en el programa La Mañana en Directo, quien conoció el caso del adulto mayor en un Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) de la urbe alteña y se ofreció a ayudarle.
La historia se difundió en redes sociales a través de un reporte de la red ERBOL, en el que se pedía ayuda al presidente Rodrigo Paz para resolver el problema legal.
El dueño inicial, quien vendió la casa a Isidro hace cuatro décadas, habría anulado el documento de venta y vendido el terreno a una tercera persona. Ahora, la familia extendida del segundo propietario, también fallecido, reclama la propiedad.
En medio del conflicto se inició un proceso de usucapión decenal. Según la denuncia, la jueza a cargo, Daisy Elizabeth Orellana, realizó una anotación preventiva sobre el domicilio para que nadie vendiera la propiedad mientras avanzaba el proceso.
Sin embargo, faltando pocos días para la vacación judicial en 2025, la jueza emitió un fallo: la pareja de adultos mayores debe desocupar la vivienda en 30 días, decisión que ha sido calificada como injusta.
“Hace 40 años compramos ese terrenito, cuando éramos jóvenes. Ahora estoy viejo, no tengo dinero, no puedo comer bien, no tengo mi casa, estoy sufriendo por la justicia. Esta justicia no sirve para Bolivia”, lamentó Isidro Durán, mientras pedía ayuda al presidente.
La pareja vive ahora en la incertidumbre y con miedo de quedarse sin hogar, mientras su historia se hace visible gracias a la solidaridad de quienes conocen su caso y la difusión en medios. Actualmente, funcionarios del Gobierno y de la Defensoría del Pueblo se comunicaron con los ancianos para brindarles apoyo. ///kmg
