(Juana Maturano - Comunicadora Social y abogada)
¡No es dable!. A un mes de bloqueo y movilizaciones en Bolivia con epicentro en el departamento de La Paz, las partes en conflicto están cada vez más distanciadas. Una salida pacífica del conflicto solo es posible con diálogo y consensos, pero si no hay voluntad ni acercamiento de las partes, urgen mediadores que cumplan ese rol de acercar a las partes y acompañar no solo el diálogo sino el cumplimiento de los compromisos. Caso contrario existe el escenario peligroso de que una de las partes imponga su voluntad por la fuerza. Y el imponer la voluntad de alguna de las partes por la fuerza puede traer consigo no solo un conflicto sin resolver, sino otras consecuencias que pueden ser graves incluso irreversibles.
Bolivia al momento muestra un rostro, mayoritariamente oprimido, triste, preocupado hasta impotente al encontrarse en medio de un conflicto en el que, la población perjudicada no es responsable de la solución de las demandas planteadas por los sectores movilizados. Es inimaginable de cuantas familias en su individualidad en la intimidad de su hogar, de su economía tan afectada por la crisis de los últimos años agravada con la situación actual, viven el día a día en mucha necesidad, sin un horizonte claro, una salida, ni esperanza certera de que la conflictividad desatada desde hace más de un mes vaya a terminar. Todos quieren trabajar, necesitan trabajar para vivir. Pero cómo trabajar en medio de tanto caos donde no solo escasea el dinero sino los mismos productos y servicios de necesidad básica.
Según estadísticas, alrededor del 80% de la población económicamente activa en Bolivia corresponde al sector de la economía informal, al comercio o al trabajo por cuenta propia. La pregunta es: ¿de que viven o como atienden sus necesidades mínimas este universo mayoritario de la población que no cuenta con un ingreso fijo de manera mensual? Y es que el comercio esta paralizado, ya no queda productos en los mercados. Por su lado, las empresas, los pequeños emprendimientos, las pocas industrias, no cuentan con insumos para seguir produciendo o desarrollando sus actividades, entonces con qué recursos cubrirán los salarios de sus trabajadores. Al momento, se desconoce cuantas empresas han cerrado sus puertas por la difícil situación económica agravada con un conflicto tan largo. Y si las empresas cerraron sus puertas, cuantos trabajadores han quedado sin una fuente laboral y sin una fuente de ingreso para la manutención de sus familias….así podríamos seguir haciendo un recuento interminable de situaciones dramáticas que sufre la población boliviana por este conflicto tan largo y sin visos de solución. Empero, qué vemos en la actitud de las partes en conflicto: por un lado, un gobierno tibio, insensible que pide calma, paciencia, madurez a la gente con una “tranquilidad” única como si en el país no pasara nada. Cómo pedir calma y madurez cuando hay transportistas o enfermos que están muriendo en las carreteras, ¿cómo pedir paciencia a esa mujer a esa familia a ese padre que no tiene nada para dar de comer a sus hijos? ¿Cómo pedir a los enfermos que esperen pacientemente cuando su vida esta en riesgo por falta de una atención médica? ¿cómo pedir calma a un comerciante o pequeño empresario que en sus vistas se está desperdiciando todo su producto y su capital invertido con ahorros de toda su vida sobre una carretera bloqueada?. Es fácil para un gobierno pedir calma o mostrarse tranquilo porque percibe su salario y beneficios al final del mes sin problema, encima recibe donaciones de otros países que solo Dios sabe a donde van a parar porque a la gente no le llegó nada.
Por su lado, los movilizados tienen sus demandas esparcidas por todo lado, no existe un pliego único, no tiene interlocutores definidos, ya lo dijo alguien, para los movilizados sus medidas son exitosas mientras tienen mayor afectación a la gente. ¿Acaso el propósito de los bloqueos hoy es ése? Perjudicar y ocasionar el sufrimiento a la gente?. ¡Esto parece tan inhumano!. ¿Cómo es posible que no exista un poco de sensibilidad y de responsabilidad con la vida, con la salud de las personas bloqueadas?. Es cierto que todos tienen derecho a expresarse libremente, pero ¿en qué queda los derechos fundamentales de la población perjudicada?. Y el estado como garante de los derechos humanos brilla por su ausencia, el Órgano Ejecutivo que es parte del conflicto, hace que llamar al diálogo, cual si fuera un anuncio publicitario vacío en el que ya nadie cree, menos los movilizados porque de discursos y promesas ya se cansaron, nadie le cree al gobierno porque cabalmente su falta de coherencia y atención a sus promesas son el origen de este conflicto. Los demás órganos del estado mantienen un silencio cómplice. Un Órgano Legislativo que no se sabe a quien representa ni se sabe quien los eligió, con salvadas excepciones. La mayoría de los legisladores no han tomado ninguna postura ni han dicho nada, menos coadyuvan en la gestión de este conflicto. Ellos reciben sus más de Bs. 23.000.- mensualmente y parece no importarles nada más.
En definitiva, hay un gobierno calmado, tranquilo y sin ningún tipo de perjuicio, frente a una población movilizada con demandas dispersas y sin interlocutores válidos pero con posturas intransigentes. Todo esto en medio de una población mayoritaria, terriblemente perjudicada. Y ¿quién defiende a esta población tan vulnerada en sus derechos? Parece ser que las instancias defensoras de derechos humanos y la iglesia católica en Bolivia ya han quedado afónicas tanto llamar en discurso al diálogo, parece ser que se les acabó iniciativas o estrategias para lograr ese ansiado diálogo para resolver el conflicto. En consecuencia, y siendo que cada instancia tiene un mandato y una responsabilidad en la sociedad; estas instituciones llamadas por ley en la defensa de los principios humanos y de derechos, tienen que plantear estrategias más útiles con su elemento humano más efectivo para propiciar ese diálogo así sea con el refuerzo de instancias internacionales que puedan tener mayor credibilidad y convocatoria. “La unión es y seguirá siendo la fuerza”, instituciones defensoras de derechos humanos, pidan apoyo internacional de protección de derechos humanos. Este pueblo movilizado y este gobierno, tienen que escuchar a alguien. Este problema tiene que resolverse ya!!!.
Señores del gobierno y sectores movilizados, dejen de lado sus intransigencias y dejen de medir sus fuerzas a costa del sufrimiento del pueblo boliviano.
