Opinion

MAS VERSUS TIPNIS
Punto de Re-flexión
Omar Qamasa Guzman Boutier
Jueves, 4 Abril, 2013 - 10:38

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Con el informe presentado por el Ministerio de Obras Públicas, sobre el proceso de consulta en el TIPNIS se abre una nueva etapa en la pugna entre el gobierno y los indígenas del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboru Sécure (TIPNIS). Este primer paso dado por el gobierno, será seguido ahora con el “debate” en la Asamblea Legislativa, en torno a dicho informe y principalmente, en torno a la Ley 180, aprobada el año 2011 respecto al TIPNIS. De acuerdo a las estimaciones del gobierno, se espera que la Asamblea, apoyada en el informe, modifique aquella Ley. Al contrario, según adelantaron autoridades indígenas del TIPNIS, ellos esperan que se reanuden las movilizaciones sociales en defensa de aquél territorio indígena.

Conviene recordar que el conflicto del TIPNIS ha estallado gracias a la intención del gobierno de construir una carretera, nada menos que por medio del corazón de dicho territorio, con los incalculables daños ecológicos. A raíz de ello, se ha protagonizado el año 2011 la denominada octava marcha de los indígenas de tierras bajas, particularmente de quienes se encuentran asentados en el TIPNIS. Recordemos también que la protesta ha recibido de inmediato el apoyo de los indígenas de tierras altas, agrupados en el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), así  como de varios sectores de las principales ciudades del país.

Menos valorada al inicio por el gobierno, aquella marcha se incrementaba a tal punto que el gobierno tuvo que idear iniciativas orientadas a su desmovilización. Entre estas iniciativas estaba nada menos la puesta en escena de un supuesto secuestro que habría sufrido el canciller, en manos de los indígenas movilizados. Como quiera que tamañazo ardid gubernamental no lograba persuadir a la opinión pública nacional, cada vez más de acuerdo con el rechazo de los indígenas, entonces el gobierno de Evo Morales optó simplemente por arremeter contra los marchistas.

Al mejor estilo de las dictaduras, el ministerio de Gobierno,  entonces bajo la responsabilidad de Sacha Lorenti, ordenó la arremetida. El resultado de tal represión fue peor para el gobierno, porque volcó definitivamente a la opinión pública nacional en su contra. A la vez, pero, desnudó el carácter anti-indígena de Evo Morales y su gobierno, así como la falacia de presentarse como un gobierno democrático, respetuoso de la opinión soberana, de los distintos sectores. Por último, pero, también echó por tierra el disfraz que Evo Morales se había puesto ante la comunidad internacional, de defensor de la madre tierra.

Así las cosas, la marcha fue reanudada y logró llegar a La Paz. Ante ello y temeroso de que el apoyo ciudadano creciera cada día, al gobierno no se le ocurrió otra cosa que aprobar una Ley, de acuerdo al pedido de los marchistas. Lo que, entonces, todavía no sospechaban los indígenas movilizados, era que Morales y el MAS no estaban dispuestos a cumplir con la Ley que habían aprobado y poco tiempo después, adelantaron la realización de una consulta a los “verdaderos indígenas del TIPNIS” (¿?), para la construcción de la carretera.  Aquí, nuevamente perdió el MAS y lo hizo, porque se mostró ante la opinión pública como un gobierno dispuesto a faltar a la verdad (es decir, a mentir) y a no cumplir con los acuerdos que puedan lograrse con los sectores sociales demandantes.

Claro que este último hecho es algo que tiene sin cuidado a Morales y los suyos, porque la presión en pro de la construcción de tal carretera es mayor. Proviene, como todo el país sabe, de los productores de coca del Chapare y su afán por expandir la frontera de los cultivos ilegales de coca, también hacia el territorio del TIPNIS. Morales, desde ya, en tanto principal dirigente de las Seis Federaciones de productores de coca del Chapare, no hace sino llevar un interés sectorial al plano de política nacional. Lo hace, no por el problema de la carretera en sí, sino porque se pretende su construcción en los términos planteados por los intereses cocaleros del Chapare. No olvidemos que en el debate y con el fin de salvaguardar el centro del TIPNIS, ambientalistas, ecologistas y los propios indígenas de aquél territorio han presentado varias alternativas. Todas ellas han sido rechazado por el gobierno, por la sencilla razón de que se aparte de los intereses de los productores de coca del Chapare.

Así las cosas, entonces, el país se prepara para una nueva ronda conflictiva, a propósito del TIPNIS. Desde el gobierno y apoyados en los resultados de las elecciones para Gobernador en el departamento del Beni, se piensa que ahora sí los vientos soplan a su favor. Piensan ello, apoyados en la peregrina idea de la minoría electoral logrado por el ex-diputado indígena, Pedro Nuni, uno de los principales opositores en la Asamblea Legislativa a la intentona gubernamental de destruir el corazón del TIPNIS. En el razonamiento abiertamente infantil del MAS, se dice que el 3% de la votación lograda por Nuni, frente al 43% logrado por el partido de gobierno, en aquellas elecciones, muestran que es una reducida minoría, sin mayor importancia, la que se opone al proyecto de la carretera. Olvidan los hombres del MAS que aún siendo una minoría, su demanda tuvo y tiene la capacidad de impactar en el Estado y de suscitar gran apoyo ciudadano, a nivel nacional. Hablamos, aquí, de una minoría de efecto estatal y su importancia debería ser algo que el gobierno no lo ignore, si no quiere perder aún más popularidad a un año de las elecciones nacionales.