Internacional
Investigación sobre injerencia en Elecciones de EEUU
Mueller no halla pruebas de conspiración de Trump-Rusia
El polémico fiscal Robert Mueller presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Foto: Internet

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Domingo, 24 Marzo, 2019 - 16:29

Fuente. El País

El fiscal especial Robert S. Mueller no ha encontrado pruebas de conspiración entre Donald Trump y Moscú tras 22 meses de investigación, aunque deja abierta la posibilidad de que sí haya cometido un delito de obstrucción a la justicia. Así lo recogen las conclusiones que el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, entregó al Congreso este domingo por la tarde sobre el informe final de Mueller de la trama rusa. Esta aborda la injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de 2016 y la posible colusión del hoy presidente de EE UU o su círculo en dicha estratagema, con el fin de favorecer la victoria del republicano.

"El fiscal especial no ha hallado que la campaña de Trump,o cualquiera asociado con ella, conspirase o coordinase con el Gobierno ruso en esos esfuerzos (de injerencia) a pesar de las múltiples ofertas de personas vinculadas a Rusia por ayudar a la campaña de Trump", señala William Barr en la carta de cuatro folios que ha enviado al Capitolio.

Sobre la obstrucción a la justicia, la otra gran sombra que planeaba sobre Trump, el fiscal general señala que cita directamente a Mueller, quien ha concluido que "mientras este informe no concluye que haya cometido un delito, tampoco le exonera". Mueller ha optado por describir los actos de Trump y dejar en manos del Departamento de Justicia si estos son constitutivos de delito. Según el criterio de Barr, y de su número dos, Rod Rosenstein, las pruebas "no son suficientes para establecer que el presidente haya cometido una falta de obstrucción a la justicia".

De Trump no solo se ha investigado su posible conchabanza con Rusia, sino también un potencial delito de obstrucción a la justicia, que se podría haber producido si se comprueba que mintió a los investigadores durante la investigación de la trama rusa, o si presionó al exdirector del FBI James Comey, al que además despidió, para que cerrase el caso.

A raíz de las pesquisas, la fiscalía de Nueva York ha implicado al mandatario también en un delito de financiación ilegal de campaña, pues quien fuera abogado personal durante años, Michael Cohen, asegura que le ordenó el pago a dos mujeres poco antes de las elecciones para que callaran sobre supuestas infidelidades con él. Como el objetivo de la transacción era proteger la imagen del entonces candidato presidencial, se considera una donación no declarada.

La previsión era que las conclusiones de Barr se hicieran públicas prácticamente al mismo tiempo que llegasen a los legisladores, si bien los demócratas han estado pugnando por que el conjunto de llamado informe Mueller fuera accesible a todo el mundo.

Se trata de un material explosivo políticamente, ya que, a pesar de que la investigación comienza por la sospecha de posible conspiración entre Trump y el Kremlin, las pesquisas se han topado con toda suerte de irregularidades en materia de fraude fiscal o trabajo de lobby no declarado. Eso explica que, pese a que el fiscal especial ha imputado a 34 individuos por diversos delitos a lo largo de estos casi dos años, no hay un solo ciudadanos estadounidense acusado de conspiración con Rusia en las presidenciales.

La incógnita, desde el viernes por la noche, ya quedaba reducida al presidente de Estados Unidos. Un portavoz del Departamento de Justicia avanzó a diversos medios que Mueller no había impulsado nuevas imputaciones, pero eso no afecta a Trump, ya que la tradición de la justicia estadounidense establece que los presidentes en ejercicio no son imputables sin un proceso de destitución (o impeachment) previo. Si los hallazgos de Mueller revelan un delito grave, ese camino se puede abrir en el Congreso, si no es así, resulta muy complicado que los propios demócratas quieran impulsarlo.

Que los romances con una actriz de cine porno, Stormy Daniels, y con una modelo de Playboy, Karen McDougal, formen parte de la investigación de la trama rusa da una idea de cómo se ha enrevesado el caso, las impredecibles derivadas a las que ha dado lugar.

Las sospechas de que Rusia estaba tratando de interferir en las elecciones presidenciales comenzaron ya en verano, con el robo y filtración de correos del partido demócratas. Tras las elecciones, a primeros de enero, los servicios de inteligencia estadounidenses y el FBI concluyeron que Vladímir Putin había orquestado una campaña basada en ciberataques y propaganda para denigrar la candidatura de Hillary Clinton y favorecer la de Trump.

La sospechas de colusión entre el entonces ya presidente y Moscú comenzaron cuando empezaron a salir a las luz toda una serie de contactos opacos entres quienes iban a formar su gabinete y funcionarios rusos, lo que provocó la dimisión de su fugaz consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

Los intentos de Trump por desacreditar la investigación, a la que siempre acusó de “caza de brujas”, y el despido de Comey alentaron aún más los recelos. El trabajo del fiscal especial Mueller ha llegado a su punto final, pero en función de lo hallado en las pesquisas, la batalla política puede no haber hecho más que empezar.


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