San Felipe Neri recupera sus antiguos dorados y pinturas tras décadas de capas de pintura
Iván Ramos - Periodismo que Cuenta
La restauración del templo de San Felipe Neri, en Sucre, permite descubrir pan de oro, plata y colores originales que permanecían ocultos bajo varias capas de pintura. El trabajo busca recuperar la autenticidad de este importante patrimonio histórico y arquitectónico de Bolivia.
El paso de los años había cubierto parte de la riqueza artística de San Felipe Neri. Bajo capas de pintura acrílica y sintética, los restauradores encontraron dorados, elementos de plata y colores originales que ahora vuelven a quedar visibles.
La restauradora Sonia Mamani, entrevistada por el Periodismo Que Cuenta, explicó que la intervención comprende el altar mayor, los siete confesionarios, el coro, las pinturas murales, altares laterales, puertas, pilares, cenefas y otros elementos ornamentales del templo.
Uno de los principales hallazgos se produjo en los siete confesionarios, donde fueron identificadas hasta tres capas de pintura que cubrían el dorado original. Mediante procesos de decapado y limpieza, los especialistas lograron recuperar amplias superficies de pan de oro.
PAN DE ORO Y PLATA BAJO LA PINTURA
Mamani explicó que el dorado original fue realizado con pan de oro puro, aplicado sobre una base de bol de Armenia, una arcilla utilizada tradicionalmente en este tipo de trabajos.
En las zonas donde el dorado se perdió o se encuentra deteriorado se realiza un reintegro utilizando la técnica tradicional del dorado al agua. Para buena parte de la intervención se utiliza pan de oro bronce debido al elevado costo del material original.
La excepción será el altar mayor, donde está previsto utilizar pan de oro original en las áreas que requieren restitución.
En los confesionarios también apareció plata original, además de un característico color celeste que se repite en diferentes sectores del templo.
Los restauradores encontraron también plata en las cenefas y otros elementos decorativos de las paredes, que habían quedado cubiertos por capas de pintura.
EL CORO RECUPERA SU DORADO ORIGINAL
En el coro, la intervención permitió descubrir amplias superficies del dorado original que estaban cubiertas con pintura sintética.
El proceso contempla el decapado, descubrimiento, limpieza, reintegro y protección de los elementos originales. Una de las molduras superiores conserva una importante extensión del dorado antiguo.
La restauradora señaló que todavía existen sectores donde es posible encontrar vestigios del acabado original, aunque en algunos casos la ausencia de dorado es considerable.
¨PINTURAS MURALES Y ÁNGELES VUELVEN A SUS COLORES
La restauración también alcanza las pinturas murales del templo. Los especialistas realizan calas estratigráficas y de exploración para identificar las diferentes capas de pintura y determinar los colores originales.
Los ángeles y otros elementos ornamentales también fueron intervenidos. En estos trabajos se encontraron restos de dorado y plata que fueron recuperados, además de reintegraciones cromáticas.
Algunas zonas habían adquirido tonalidades oscuras debido a la oxidación de materiales y a intervenciones posteriores con pinturas acrílicas.
UNA PUERTA CON CINCO CAPAS DE PINTURA
Las puertas del templo también revelaron parte de su historia. En una de ellas fueron identificadas cinco capas de pintura, principalmente de tipo sintético.
Los restauradores decidieron mantener la madera vista en el interior, en lugar de volver a cubrirla con pintura o barniz. El objetivo es permitir la adecuada rehidratación de la madera y facilitar su mantenimiento.
En la parte exterior se prevé recuperar el color verde colonial. Los elementos metálicos también fueron tratados para garantizar su conservación.
UN PATRIMONIO QUE CONSERVA SUS ELEMENTOS ORIGINALES
La restauración ha permitido confirmar que San Felipe Neri conserva buena parte de sus características originales. Según Mamani, las intervenciones posteriores se concentraron principalmente en cubrir los dorados y pinturas con nuevas capas, sin alterar de manera importante la estructura del templo.
La especialista estima que alrededor del 90% de los elementos originales se conserva, aunque algunos permanecieron ocultos durante años.
El templo es de estilo neoclásico, aunque presenta elementos de transición desde el rococó. Se caracteriza por formas más sobrias, superficies menos recargadas y una ornamentación más contenida que la de estilos anteriores.
El convento de San Felipe Neri fue construido entre 1795 y 1800, por impulso del obispo Fray José Antonio de San Alberto.
La construcción utiliza piedra proveniente de los cerros Sica Sica y Churuquella, mientras que el interior está revestido con estuco. También se conservan sectores del revoque original elaborado con cal y arena.
BALDOSAS HIDRÁULICAS TAMBIÉN SON ORIGINALES
Otro elemento de valor son las baldosas hidráulicas importadas desde Europa, que se mantienen como parte del piso original del templo.
El movimiento del suelo provocó el levantamiento y deformación de algunas piezas. En los sectores afectados, los restauradores intervinieron las baldosas, las recuperaron y volvieron a colocarlas en su posición.
Para Mamani, conservar estos materiales es precisamente el sentido de la restauración: mantener la autenticidad y originalidad del bien patrimonial, en lugar de reemplazar sus elementos por materiales nuevos.
El trabajo todavía tiene desafíos. La restauración del púlpito y otros sectores que conservan vestigios de dorado requiere recursos adicionales para completar su intervención.
San Felipe Neri vuelve así a mostrar parte de la riqueza que permaneció escondida durante décadas: pan de oro, plata, pinturas y materiales originales que ahora son recuperados mediante un trabajo minucioso de conservación.

