Economía
Según informe de Asoban
Cartera productiva crece pero crédito pyme disminuye

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Jueves, 3 Diciembre, 2015 - 12:04

Cerca de terminar la gestión 2015, las cifras de la banca muestran los primeros efectos de la fijación de cupos de cartera y tasas de interés, así como dela elevada carga impositiva aplicada al sector y de los mayores requisitos de formalización para las pyme.

A octubre de 2015, la cartera de la banca alcanzó a $us14.899 millones, cifra que se sitúa $us1.867 millones por encima de la registrada a fines de 2014, según un informe presentado por la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban).

Si bien la cartera en términos interanuales creció en 19%, un análisis de la cartera por producto muestra que el indicado crecimiento fue impulsado en mayor medida por las carteras empresarial e hipotecaria, y en menor medida por el microcrédito y el crédito de consumo.

Por su parte, como ya se habría alertado en meses anteriores, la cartera pyme ha decrecido considerablemente, registrando tasas de crecimiento nulas en el año, situación que responde principalmente a los requisitos de formalización que la autoridad de supervisión exige.

Cartera por destino

Un análisis de la cartera por destino muestra que el crecimiento se ha concentrado en los créditos para el sector productivo y de vivienda social que a octubre alcanzaron $us6.703 millones, con un crecimiento de 38% tanto en términos interanuales, como acumulados.

Al interior de la cartera productiva, la porción destinada a vivienda de interés social alcanzó $us1.194 millones a octubre, habiendo aumentado en $us357 millones en lo que va del año, equivalente a una tasa de 43%.

En ese sentido, la banca benefició a más de 17.000 familias, debiéndose contemplar además el efecto multiplicador sobre la población si se considera que cada familia está compuesta por 4 miembros en promedio. En línea con el continuo incremento de la cartera, su participación alcanzó a 18%.

Estos resultados dan cuenta del esfuerzo realizado por la banca para alcanzar las metas de cartera fijadas por el Gobierno, las que en términos generales han sido alcanzadas, e incluso superadas por la mayoría de los bancos.

Sin embargo, es importante considerar los resultados del resto de la cartera, denominada “no productiva”, la cual, si bien se ha incrementado, lo ha hecho a tasas de crecimiento cada vez menores.

De hecho, el crecimiento de la cartera destinada a los sectores calificados como “no productivos” ha sido muy limitado (7%) en términos interanuales, situación que guarda estrecha relación con el bajísimo crecimiento del crédito a las empresas del sector comercial (1%) y del sector de servicios (4%).

A su vez, en términos acumulados, la cartera no productiva creció sólo 0,2%, producto del retroceso en los sectores comercial (-3%) y de servicios (-11%).

En ese sentido, si bien la cartera muestra crecimiento, es importante notar que éste ha sido impulsado en gran medida por aquella destinada al sector productivo y de vivienda social, situación producida ante la implementación de medidas que obligaron a varias entidades bancarias a desatender los sectores comercial y de servicios, a pesar de considerarlas importantes para el desempeño de la economía en su conjunto, ya que,de otro modo, las metas de cartera impuestas no serían alcanzables.

Mora

A octubre de 2015, el índice de morosidad de cartera se situó en 1,7%, levemente por encima del registrado al finalizar la gestión 2014.

Si bien este índice continúa siendo bajo, un análisis por tipo de producto muestra que la mora de la cartera pyme es la más alta (3,2%), seguida del microcrédito y el consumo (2%), la cartera hipotecaria (1,2%), el crédito de vivienda social (0,9%) y la empresarial (0,3%).

Un análisis comparativo a diciembre de 2014, muestra que el índice de mora ha aumentado en todos los casos, y se mantuvo en la cartera empresarial y de vivienda social.

Los resultados mostrados eran previsibles, a la luz de mayores exigencias para los prestatarios de créditos pyme y la implementación de medidas que restringen, en alguna medida, las posibilidades de acceso al crédito.

Depósitos
Con respecto a los depósitos de la banca, a octubre 2015 estos alcanzaron a $us19.306 millones, manteniendo la tendencia creciente de los últimos años, como reflejo de la confianza del público en la eficiente gestión del sector bancario.

El liderazgo del sistema revela que del total del depósitos el 93,7% corresponde a los bancos (múltiples y pyme), con un número de cuentas de depósito que asciende a 7.4 millones y representan el 86% del total del sistema financiero.

Por denominación, los depósitos en moneda nacional constituyen el 83%, mientras que el restante 17% corresponde a moneda extranjera.  

En términos interanuales, los depósitos crecieron 19%, este crecimiento estuvo principalmente impulsado por el aumento en cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo, con tasas interanuales de 25% y 23%, respectivamente, y representan el 73% del total ($us14.064 millones); mientras que los depósitos a la vista crecieron sólo 10% en el mismo periodo, representando el 26% ($us4.169 millones).

El crecimiento de los depósitos entre diciembre 2014 y octubre 2015 alcanzó 10%, y fue impulsado por los depósitos a plazo fijo y las cajas de ahorro, 17% y 14%, respectivamente; en tanto, los depósitos a la vista cayeron 2%. 

Patrimonio y rentabilidad
Con relación a otros indicadores de la banca, destaca el crecimiento del patrimonio, el que a octubre de 2015 alcanzó $us1.809 millones.

El continuo aumento del patrimonio de la banca denota su fortaleza, producto principalmente de la capitalización de las utilidades de los inversionistas gestión tras gestión.

El futuro crecimiento del patrimonio dependerá en gran medida de la percepción de los inversionistas con respecto al desempeño de la economía y la banca, así como al adecuado ambiente de negocios, el cual podría verse afectado aún más de persistir la fijación de precios e incremento de la carga impositiva del sector.

El conjunto de medidas que enfrenta el sector (fijación de metas de cartera, fijación de tasas de interés activas máximas y pasivas mínimas, carga impositiva diferenciada y superior a la del resto de sectores económicos) presionó los márgenes financiero, operativo y neto.

En ese sentido, la rentabilidad de la banca se redujo, situándose en 13,6% a octubre de 2015 y siendo la menor desde 2007.

La rentabilidad es uno de los indicadores más importantes para propiciar la reinversión o atraer nuevas inversiones.
El conjunto de medidas antes indicadas se establecieron a partir de la estigmatización de las utilidades del sector, sin considerar que los efectos adversos sobre las utilidades se pueden traducir en menores inversiones y consecuentemente, menor crecimiento del empleo, la cobertura, implementación de tecnología y otras facilidades que son posibles cuando el sistema financiero crece.

Es así que a octubre de 2015, las utilidades de la banca se redujeron en 7% con respecto a similar periodo de 2014, y de acuerdo con estimaciones del sector, serían 14% menores a las de la pasada gestión.


 

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